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Los frutos rojos estivales con sus colores intensos y aromas delicados juegan un papel fundamental en los postres y en la preparación de mermeladas y chutneys, pero también aportan un toque especial en salsas y platos picantes.


En MAKRO encontrarás frambuesas, moras, arándanos, grosellas y otras variedades de bayas durante la temporada de recolección de procedencia nacional. Antes y después de la temporada de recolección nacional, encontrarás bayas que proceden de regiones con climas más favorables.

Los frutos rojos son un aperitivo saludable para picar entre horas, pero además su aroma típico inspira a los cocineros para idear nuevas creaciones constantemente. ¡Disfruta en cualquier momento de estos deliciosos frutos!


Frutos rojos: aromáticos y saludables

  • Un placer saludable

    Los frutos rojos son ricos en vitamina C, pigmentos secundarios y minerales. Son antiinflamatorios, refuerzan el sistema inmunitario y protegen de enfermedades.

  • Cosecha en plena maduración

    La característica típica de todos los frutos rojos es su alto contenido rico en ácidos. Si se recolectan maduros, los aromas afrutados se mezclan con los ácidos en perfecta armonía.

  • Preparación rápida

    Las delicadas bayas estivales no se conservan bien durante mucho tiempo, por lo que se recomienda consumirlas lo antes posible. Se pueden conservar en mermeladas, confituras, jaleas, zumos o licores.



La regia frambuesa

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Las frambuesas suelen ser rojas, jugosas, de sabor agridulce y muy aromáticas. Los frutos con una carne firme a semicarnosa, son blandos, suaves y muy delicados, por lo que deben recolectarse manualmente y con sumo cuidado.

Las frambuesas se encuentran entre las frutas de postre clásicas y deleitan el paladar de cualquier gourmet que se precie, en sorbetes, helados y pasteles, entre otras preparaciones. También resultan perfectas en smoothies o mezcladas con yogur o requesón.

Los platos picantes armonizan a la perfección con el sabor afrutado de las frambuesas. Se pueden combinar de maravilla con ensaladas o platos de pescado o caza.

Las frambuesas solo se conservan unos pocos días tras la cosecha y se deben guardar siempre refrigeradas. Si no se pueden preparar de inmediato, se deben congelar y embalar en pequeñas bolsitas. Se pueden hacer puré y congelar para que alegren nuestro paladar en diferentes preparaciones culinarias durante el invierno y nos traigan el recuerdo de los soleados días de verano.

Las decorativas moras

Resulta un placer disfrutar en verano de las moras frescas de color morado profundo. El pigmento oscuro de las moras no solo es un deleite para la vista, sino que confiere a la fruta una acción antibacteriana y antiinflamatoria. Gracias a su alto contenido en vitamina C y carotenos, también refuerzan el sistema inmunitario.

Las moras convencen con su aroma ligeramente ácido y dulce. Estos frutos de color rojo oscuro hasta casi negro, emparentados con las frambuesas, son originarios del hemisferio norte.

Son una auténtica delicia, pero siempre que estén en su momento de maduración perfecta y presenten un color oscuro y pleno. Para ello necesitan un periodo de maduración bastante prolongado: de diez a doce semanas.

Puesto que no siguen madurando tras la recolección, es fundamental que se recojan en el momento perfecto. Se deben consumir en poco tiempo puesto que todo su esplendor desaparece en pocos días. 

Nuestra recomendación es, por tanto, comprarlas en la cantidad justa y consumirlas de inmediato. Incluso en la nevera apenas aguantan más de dos días. Además, se debe guardar sobre una superficie plana y no amontonadas, ya que enmohecen rápidamente cuando se aplastan.

Si has comprado muchas moras y no puedes consumirlas todas de inmediato, la congelación es una excelente alternativa. Para ello, coloca los frutos unos junto a otros y solo después introdúcelos en bolsas de congelación o en un bote adecuado.


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También hay que tener cuidado durante su lavado. Lo mejor es limpiarlos brevemente con agua en un bol, ya que el chorro agua corriente puede dañarlos. Importante: No retires el pedúnculo ni la corona hasta después de haberlas lavado para que no absorban agua y pierdan su aroma.

Lo mejor es servirlas frescas, pero también son deliciosas en gachas, parfaits, compotas o tartitas de frutas. El contraste con cremas claras, yogur o incluso con carne, da lugar a platos creativos que permiten disfrutar de su intenso aroma.

CONSEJO: Si añades azúcar a las moras, se mantienen durante más tiempo y conservan además su brillante color morado. 


Apetitosas grosellas

Las grosellas crecen en racimos con panículas de varios centímetros. Las bayas rojas contienen gran cantidad de ácidos cítricos y son, por ello, más ácidas que las grosellas negras con su inconfundible y potente aroma especiado. Las grosellas no se suelen consumir en crudo sino más bien en jaleas, configuras y licores. En puré son el ingrediente de deliciosos sorbetes, cremas, soufflés y tartas.

Una forma clásica de preparar estas bombas de vitamina C, tan ricas en minerales, es en preparaciones dulces: bizcochos, helados, sorbetes o mezcladas con requesón.

Y, por supuesto, a los sibaritas también les encantan las grosellas de forma sencilla, sin complicaciones: espolvoreadas con azúcar glass o decorando el borde de los platos, para deleitar no solo el paladar sino también la vista.




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Los cocineros que aman introducir variaciones en sus creaciones, sirven a sus clientes las grosellas tal cual o en forma de salsa combinadas con platos salados, como alternativa a los conocidos arándanos. Merece la pena combinar las grosellas con platos de caza, cordero e incluso con aves.

La preferida es la grosella roja, sobre todo por su aspecto atractivo. En la actualidad se cultiva una gran cantidad de variedades con diferentes sabores que abarcan desde un aroma amargo y delicado hasta un ácido potente. Son una fruta especialmente jugosa.

También existe una rareza que merece la pena redescubrir: la grosella blanca no es una variedad en sí, sino una forma de cultivo de la roja. Su sabor es algo más suave y menos ácido. Su única desventaja es que tiene más pepitas que las otras.

La grosella negra suele ser más grande que sus hermanas, su piel algo más firme. Existen variedades dulces y aromáticas al igual que variedades más ácidas; algunas recuerdan a los arándanos por su sabor.


Arándanos repletos de vitaminas

Cuando empiezas a disfrutar de unos deliciosos arándanos no puedes parar, y es que no solo tienen un aspecto delicado, sino que su sabor es maravilloso y ¡además están repletos de sustancias antiedad!

Los arándanos tienen un alto contenido de antocianinas, los pigmentos responsables de su color azul oscuro. Y estas preciadas sustancias vegetales son importantísimas para nuestra salud. Además, los arándanos son ricos en vitamina C, minerales y taninos.

La mejor forma de consumirlos es en crudo y frescos. Estas pequeñas bayas ponen una nota de color en macedonias, y son ideales para mezclarlas con yogures, cremas de queso o mueslis. En smoothies son una auténtica bomba de salud. Su sabor agridulce hace que los arándanos sean el perfecto ingrediente de tartas, bizcochos y magdalenas. Las tortitas de arándanos son otra exquisitez.

Los arándanos no se mantienen frescos durante mucho tiempo, pero admiten congelación y se pueden preparar como bayas frescas cuando se necesiten.

 

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Dulces fresas

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Las fresas se cultivan tanto en las zonas subtropicales como en el hemisferio norte, si bien las variedades difieren dependiendo del clima. Un color rojo y brillante uniforme, un olor aromático y unas hojas verdes y jugosas son las señas de identidad de unas fresas de la máxima calidad.

Es muy importante recolectarlas en el momento óptimo de cosecha porque no siguen madurando una vez que se han recolectado. Si presentan un color rojo en toda su extensión, entonces ofrecerán todo su delicioso aroma al consumidor. Por cierto: combinadas con zumo de naranja o de limón, su sabor se vuelve más dulce.

Una fruta ligera y refrescante: las fresas contienen poca cantidad de azúcares, apenas 32 calorías por 100 gramos y gran cantidad de vitamina C, provitamina A, vitaminas del grupo B, hierro y ácido fólico.


¡Trátalas con cuidado!

Lamentablemente el dulce esplendor de las fresas dura poco tiempo. Poco después de su cosecha ya empiezan a perder calidad por lo que deberían consumirse siempre lo antes posible. Puesto que también son una fruta muy delicada, no se deben presionar ni colocar unas sobre otras en grandes cantidades y se deben eliminar siempre las frutas que estén dañadas puesto que enmohecen con rapidez.

Consejo

No retires el pedúnculo hasta después de haberlas lavado para que no absorban agua y pierdan su aroma. Las versátiles fresas combinan perfectamente en helados, postres lácteos, macedonias, ensaladas, en tartas e incluso son un acompañamiento ideal de los quesos.

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Elegancia: arándanos agrios y americanos

Los arándanos agrios y los arándanos americanos pertenecen a la familia de las eriáceas y están emparentados con los arándanos negros. Estas bayas ricas en vitaminas y apetitosas, son muy apreciadas en la cocina y en la medicina natural.

Los arándanos agrios salvajes son un auténtico manjar que también tienen su precio. Más económicos son los arándanos americanos, algo más grandes y que se cultivan en viveros.

Los arándanos agrios y los arándanos americanos no son aptos para el consumo en crudo. Se preparan en compotas o mermeladas, pero también armonizan con platos de carne y caza y ponen la guinda decorativa a los platos preparados con harina, como los típicos strudel austriacos.

 


Las grosellas espinosas o uva espina

Su sabor agridulce confiere a los chutneys un toque especial. Las grosellas espinosas también brillan como relleno de tartas o bizcochos. Las grosellas espinosas son muy ricas en pectina y por ello son excelentes como ingrediente de mermeladas.

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Todoterreno: entre dulce y salado

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En la cocina de verano, las diferentes variedades de bayas enriquecen los platos más variados: desde postres dulces hasta especialidades saladas calientes o frías.

Dan el toque final a las macedonias veraniegas, son un acompañamiento perfecto de tartaletas y muffins, o de terrinas o postres con requesón. Un helado de moras pone una nota de color intensa y refrescante, y si quieres algo más elegante puedes decantarte por un sorbete.

Los frutos rojos no pueden faltar en bebidas de frutas como smoothies y batidos, tampoco en mueslis. Si se añaden bayas a jaleas, confituras, vinos dulces o licores, podrás disfrutar de su dulzor durante mucho tiempo.

Los platos salados se benefician de las ventajas ópticas y aromáticas de los frutos rojos. Confieren un sabor especial a las ensaladas, y también son perfectas como acompañamiento de platos de aves o caza.

¿Y por qué no animarte y prepararte un sandwich de pollo con un par de deliciosas bayas? Una exquisitez de la alta cocina es un vinagre de mora o de frambuesa hecho en casa, con el que podrás aliñar salsas y marinados con su aroma afrutado y que resulta perfecto para acompañar un queso picante.

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Las frutas delicadas se deben tratar con cuidado

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Las delicadas bayas se estropean con rapidez y, por ello, deberían prepararse lo antes posible. En el cajón para verduras de la nevera se pueden guardar de uno a dos días en recipientes planos para que no se aplasten. Antes de prepararlas se extraerán con antelación de la nevera para que puedan desplegar todo su aroma.

Para limpiarlas se pondrán brevemente bajo el chorro de agua corriente y se escurrirán en un colador. Nunca hay que meterlas en agua porque se reblandecerían y perderían su aroma. Lo mejor es lavar los frutos con sus pedúnculos, para que conserven así su sabor y nutrientes. Después se retirarán las hojitas (fresas), palitos o panículas (grosellas).

¿Dulce o salado?

En la alta cocina las bayas se utilizan cada vez con mayor frecuencia, incluso en platos sabrosos como, por ejemplo, en una salsa afrutada que acompaña a una pieza de carne de calidad. Combinadas con pimienta o chile, las fresas se convierten en una experiencia culinaria extraordinaria. También combinan perfectamente en currys, en lugar de utilizar piña.

Los chutneys de frutos rojos ponen la nota especial a las chuletas o a la carne a la parrilla y aportan un nuevo brío a las más variadas salsas.

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