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En tu restaurante o bar no puede faltar una buena selección de vino Albariño. Es uno de los blancos más reconocidos de nuestro país y uno de los mejores acompañamientos para los platos de pescado o marisco que presentes en la carta. Es bien sabido que un Albariño bien fresco entra solo, como aperitivo.

La denominación de origen Rías Baíxas, bajo la que se encuentra el Albariño, es sinónima de calidad y saber hacer por parte de las bodegas gallegas más destacadas de Pontevedra. Por eso, no puedes dejar de tenerlo presente en la despensa de tu local e, incluso, has de darle una oportunidad en tu cocina.


Características

El Albariño es una variedad de uva blanca que se produce en Galicia y ciertas zonas de Portugal, aunque los vinos Albariños que se comercializan en España son los que tienen procedencia gallega y son los que puedes encontrar en nuestro catálogo.

Los vinos albariños son suaves, secos y ligeros al paladar, lo que hace que sean unos acompañantes de lo más versátil a la hora de comer e, incluso, elaborar recetas. Su grado de alcohol supera los 11, lo que, tratándose de un vino, no es poco.

La uva del Albariño (única que se utiliza para elaborar estos vinos) brota rápidamente, pero tarda en madurar. Es de un color amarillo brillante o verde con reflejos dorados, algo bastante singular y que se refleja también en el vino. Sus racimos son pequeños y posee, al olfato, aroma afrutado. De ahí que algunos comensales encuentren fragancias que recuerdan al albaricoque.

Las características de este tipo de uva, así como las del clima en que se cultiva, hacen que el Albariño sea único, entre todos los vinos blancos que puedes encontrar en el mercado, y no falte en el catálogo de vinos de Makro. Es uno de los mejor considerados por los clientes, lo que implica que sea un imprescindible en cualquier local de hostelería.
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Cómo servirlo

El Albariño puede servirse sólo o acompañando a algún plato, pero siempre ha de estar frío. Te recomendamos que esté a una temperatura de entre 7 y 10 grados, cuando vayas a servirlo en la mesa. No ha de llevar ningún añadido, ya sean frutas o hielos, para enfriarlo.

Por supuesto, has de consumirlo en copa. Esas son las condiciones idóneas para disfrutar de un vino Albariño. Es el mejor modo de identificar su particular aroma afrutado, especiado y floral y disfrutar de su agradable y rotundo sabor, que equilibra la acidez y el alcohol de un modo perfecto.

¿El mejor momento para disfrutar de un vino blanco Albariño? Todos, puesto que se disfruta tanto como aperitivo como de acompañante de comidas o cenas.

Su historia

Es uno de los vinos blancos que han llegado a nuestro días casi de milagro, ya que se consumía de modo local, pero sin la importancia que, más tarde, se ganaría. Según cuentan en Galicia, fueron los monjes de Cluny quienes llevaron esta variedad de uva al monasterio de Armenteira (Pontevedra) y, desde ahí, se extendió por las tierras cercanas, a partir del siglo XII.

Se aclimató rápidamente a las condiciones meteorológicas gallegas y se convirtió en un vino habitual en el entorno de las Rías Baixas. En parte, por las facilidades a la hora de cultivar la uva y dificultades relativas al resto de variedades de uva. No gozó de extraordinaria importancia hasta que se puso en valor, en las últimas décadas del siglo pasado, coincidiendo también con su inclusión en la Denominación de Origen Albariño.

Los vinos albariños con denominación de origen están elaborados en las localidades de las Rías Baixas y gran parte de la producción se concentra en el entorno de Cambados, localidad conocida como la capital del Albariño y lugar en que se celebra una fiesta en su honor, todos los veranos.
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Gran acompañante

A partir de entonces, se extendió su fama de tal manera que es una variedad de vino no conocida solo en nuestro país, sino también fuera de España: un imprescindible de tu bodega. Dos son sus grandes ventajas, que hacen que sea fácil entender por qué ha triunfado.

Por un lado, destaca su sabor, el de un perfecto acompañante para casi todo tipo de platos que presentes en la carta. La excepción sería la carne, pero encaja a la perfección con aperitivos, pescados, mariscos, sopas, cremas, arroces e, incluso, postres. Y cada vez se extiende más su consumo a la hora del vermú, para ir abriendo apetito.

Son muchísimas las posibilidades que ofrece el vino blanco Albariño y, por ello, es importante tenerlo siempre en la bodega.

Precio competitivo

El otro motivo por el que los vinos albariños han triunfado, en todo el mundo, es, al margen de su calidad, su buen precio. Se trata de vinos de muy buen sabor y con un precio que no resulta elevado y está al alcance de, prácticamente, todo cliente que puedas tener.

En el catálogo de Makro, puedes encontrar varias sugerencias de Albariño con precios que no superan los 3 euros o que -como mucho- rondan los 5 euros por botella. Todos ellos proceden de bodegas reconocidas bajo la Denominación de Origen Rías Baixas.

Recetas con Albariño

Puede formar parte de numerosas salsas para acompañar a pescados tales como el lenguado o la merluza.

Una de sus mejores combinaciones es cocinado con ostras y te sorprenderá el resultado que da junto a un pollo de corral encebollado. Tampoco puede faltar como ingrediente en un postre tan típicamente español como las torrijas de Cuaresma. 

Hay que sumar otro plus del Albariño: apenas un sorbo de este vino blanco es capaz de trasladar a cualquier comensal, esté donde esté, a las tierras gallegas en las que se elabora. No hay forma más barata y rápida de permitir a tus clientes viajar a las Rías Baixas.

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