Hazte Cliente de Makro

Regístrate aquí



Wine-image_3

Entre las grandes ramas o los grupos de vinos, el rosado es el de producción más discreta y reducida en España, pero no, por ello, es de menor calidad o prestigio. En España, tintos y blancos llevan la voz cantante, incluso, cuando el vino rosado ha tenido momentos de relevancia en producción y consumo, como, por ejemplo, en Navarra o la tradición vinícola castellano leonesa previa a la consecución de la D.O. Ribera del Duero.

Sin embargo, el “hermano pequeño” está siendo observado con un nuevo interés en todo el mundo y se encuentra en un punto de redescubrimiento y puesta en valor más qué justificados. La normativa europea ya no permite la producción del llamado clarete, un rosado formado por la mezcla de blancos y tintos o la vinificación en presencia del hollejo de tintas y blancas, y esto ha aumentado la confianza del público en el rosado. Un vino que, por otra parte, no tiene nada de menor. Su producción y envejecimiento, cuando lo hay, son especialmente complejos y requieren mucha tecnología y conocimiento del proceso de vinificación.

Esta seguridad y el conocimiento del público están haciendo que el vino rosado no deje de crecer, principalmente, para exportación. Pero España ya está empezando a disfrutar, de verdad, con sus rosados, sobre todo, en verano.

El vino rosado es un vino joven, fresco y afrutado, que se toma, especialmente, en tiempos de calor, y que, como hostelero, debes tener en tu bodega particular, para ofrecer a unos clientes cada vez más interesados. Los estudios indican que el vino rosado es una tendencia al alza entre el público más joven, desde hace años.

La distintiva elaboración del vino rosado

Aunque cabe señalar que, en La Rioja, se han conocido, popularmente, los rosados como claretes (incluidos los de vinificación permitida por la Unión Europea), la producción actual de rosados sigue unas pautas bien establecidas y que exigen conocimiento y habilidad, aunque cada D.O., por supuesto, aplica sus propias técnicas particulares. Los vinos rosados se muestran jóvenes, delicados y alegres, pero, detrás de esa aparente ligereza, hay un tratamiento cuidado y complejo.

El proceso se inicia en la bodega con la separación de los mostos y utilizando los llamados mostos yemas (también conocidos como de flor o lágrima, aquellos que surgen por la simple presión de la gravedad, de extremada finura) y de primeras (obtenidos por una ligera presión mecánica). Estos mostos fluyen atravesando las sustancias sólidas que encuentran en su camino y captan y arrastran parte de las materias colorantes presentes en el hollejo (la piel de la uva). Es en el hollejo donde se encuentran los pigmentos que tiñen el vino tinto y que, en el caso de los rosados, dejan una ligera impronta. No tanta como para darle el carácter de rojo intenso de los tintos, pero sí para teñir al mosto de un ligero rosado.

Tras el despalillado (es decir, la eliminación de escobajos y raspones, las partes sólidas y herbáceas del racimo), el mosto del rosado es sometido a presión, convenientemente estrujado y, después, trasladado a un depósito. Los hollejos no se eliminan todavía: se permite que permanezcan macerando en el mosto durante unas horas, que dependen de cada bodega. No suelen superar las 24 horas, pero casi siempre es bastante menos. Este es un punto muy delicado de la vinificación, ya que el hollejo propiciará más pigmento en el mosto y, por lo tanto, color, pero has de evitar la fermentación en presencia de este.

Una vez coloreado el mosto, según los gustos de la bodega, se realiza el llamado sangrado, la separación de las fases sólida (la pasta) y líquida (el mosto) y el desfangado. Tras el sangrado, se permite la fermentación del mosto, ya sin hollejos, a una temperatura controlada y que permita el desarrollo de las características más apreciadas de los vinos rosados: personalidad afrutada y fresca.

Como puedes ver, la vinificación de los rosados sigue patrones similares a la de los vinos blancos, pero, en cambio, se hace con una escasa presencia de hollejos. Esto otorga a los vinos rosados la ligereza de los blancos, pero con más cuerpo y más taninos y sin llegar a los de un tinto. Son unas variedades diferentes y de producción compleja.

rose-1
BordeauxWinemaking_AgingCellar2009_(15)
rose-2

Perfil del vino rosado

El color de los rosados depende de la duración y temperatura del contacto del mosto con los hollejos durante la vinificación. Serán más oscuros, si transcurre más tiempo. El color que presentan los rosados es diverso, pero, evidentemente, juega en un abanico de rosados, salmones y anaranjados: desde los más pálidos pomelos a las moras o grosellas, más oscuras e intensas.

Como ya te hemos comentado, los rosados son vinos agradables, frescos y muy aromáticos. La fruta se expresa libremente en ellos y puedes percibir sabores de sandía, granada y mandarina y toques más sutiles como mora, fresa y cereza.

Los rosados producidos en España suelen tener un perfil seco y, normalmente, se producen con garnacha, tempranillo, syrah, cabernet sauvignon, cariñena o pinot noir. Si se evita que fermente todo el azúcar, se obtendrá un vino rosado más dulce, que, en España, es poco producido, salvo notables excepciones. Si, como sumiller, buscas un vino rosado algo dulce para tu sala, los elaborados de garnacha o merlot pueden ser los más adecuados.

Ya sabes que, si dudas en la elección de tus vinos, en todos nuestros centros Makro, dispones de sumilleres encargados de escuchar tus necesidades y asesorarte en la selección de tu bodega.


El vino rosado espumoso

Aunque los cavas se suelen asociar a celebraciones y festejos (muy especialmente, a los de Navidad), lo cierto es que, en época estival, tienen una gran salida que, como sumiller, no debes ignorar. El verano es un momento idóneo para el disfrute de los cavas, tanto como aperitivo como acompañando una comida ligera. Y, si el carácter chispeante de los cavas los hace adecuados como refrescante vino veraniego; si se trata de un vino espumoso rosado, esta idoneidad se refuerza. Las variedades garnacha, monastrell, pinot noir y trepat son las más utilizadas y cada una aporta matices y personalidades distintivas.

Servicios